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Luigi Perrella


ficha monografica mix

Luigi Perrella nace en Belvio (CO) el 26 de junio del año 1950 y actualmente vive y trabaja en Sistiana (TS). Termina regularmente sus estudios y se recibe en ingeniería aereo espacial en el Politecnico de Milán, superando también el relativo examen de estado en abril del 1977. Su espíritu creativo innato lo estimula desde siempre a investigar también en otros ámbitos - sobre todo recurren las referencias figurativas-expresivas - su identidad existencial. A través de formulaciones gráfico-pictóricas de síntesis estético-intimista traza, casi inconscientemente, un iter de introspección analítica psicológica sobre sí mismo y sobre el mundo circunstante. Un camino iconográfico que, si por una parte da un vuelco histórico a su evolución linguístico-pictórica, por la otra identifica, de manera inequivocable, la istancia en lo apremiante que adquiere en lo íntimo una forma acogedora, cautivante, intrigante y al fin absoluta.; instancia que le hace declarar abiertamente y con irreversible decisión en el año 1996 “quiero ser pintor”. Desde marzo de 1997 Luigi Perrella comienza a participar, cada vez más seguido, en una serie de manifestaciones y exposiciones, muestras colectivas y personales en cuyo contexto las obras pictóricas de distintas dimensiones son testigo de una felicidad llena de luz y de tonalidad de colores por momentos dulces y esfumados y por momentos fuertes e impetuosos. En estas obras se conjugan las emociones que surgen inmediatas de un alma que nutre sensibilidad hacia el encanto siempre nuevo de la naturaleza y de su fluir eterno cuya esencia apenas percibida ya escapa en el juego perpetuo entre lo contingente y lo indefinido, entre lo real y lo irreal, entre lo formal y lo informal, en el laberinto cerrado de la vida que ofrece siempre y de todos modos una apertura hacia la esperanza, hacia la luz, hacia la verdad. Es quizás, esta última, la finalidad que busca, esboza, pierde y vuelve a encontrar Perrella con una mezcla armoniosa, impalpable y difusa, a veces violenta, sufrida y agrumada del color, como síntesis existencial, diario de vida, “con la necesidad - como el mismo escribe - de dejar una huella de mi mismo, para mi mismo, para hacer histórica mi propia existencia, para describir mi propio valor, para aferrar la utilidad de haber existido, para ser testigo de mi propia unicidad”. Es esta la filosofía de Luigi Perrella, sin embargo en sus obras existe sobre todo la pintura, como subraya Carmine Benincasa, docente de Historia de la crítica del arte, cuando lo incita a que continue con la pintura y le escribe “Posees la pintura en la libertad pulsante de tu cuerpo, de tus gestos, de tus neurosis, de tus ternuras, de tus afables debilidades...Camina entre el violeta y el violeta y entre las diversas hileras de los distintos verdes, avanzando con el blanco y el azul, viviendo de cosas humildes, buenas y bellas, como eres tú...” “Esta pintura -continua - no hace al mundo más real, sino que transforma el color y el cuento del color en realidad... Esta pintura es la huella de lo cotidiano...”
Se trata de una pintura que Luigi Perrella pareciera haber alimentado de atmósferas, luminosidades y de visiones objetivas-plásticas-oníricas-simbólicas-geométricas-informales de un siglo de historia del arte. Quizás el mismo haya respirado la magia encantada de cierta pintura naive - con referencia sobre todo a los países del este europeo (recurrimos a los paisajes de Ivan Rabuzin) - quizás haya revivido el fabulismo onírico de Chagall en la luz deslumbrante del sol y en el esplendor de la naturaleza rozagante; del mismo modo quizás haya concebido un orden armonioso y matemático a la manera de Mondrian, en el cual, sin embargo, al rigor geométrico se opone una dimensión de aliento lírico y simbólico de tipo naturalístico, también en este caso, que a veces supera la forma y la descompone en la sublimación de puras sensaciones cromáticas; por otra parte la simplicidad desenvuelta y segura del dinamismo lineal pareciera llevar el pensamiento hacia la eurítmica felicidad narrativa de Matisse.
Igualmente - más allá de las críticas competentes como la de Benincasa - entre los apasionados de arte existen quienes encuentran en las obras de Luigi Perrella valores filosóficos, Ruggero Prazio individua en el tema de las “migrazioni” de las flores, presente en muchas obras del autor, una “metáfora de la vida”. Prazio lee también intuiciones metafísicas, cuando afirma que “lo que el autor busca es realmente la trascendencia, la espina vertical, la posibilidad de resolver las dificultades y los interrogativos de la vida, teniendo en consideración aquella “recóndita armonía” que es testigo del compromiso entre la ansiedad de conocerse y la imposibilidad de poder responder a uno mismo...”
El interrogativo de Perrella, sin embargo, no se agota en una estéril enucleación intelectual, sino que se convierte en narración cromātica de la esencia, es decir, tejido conectivo de cada cosa, que transfunde desde y en él a través de una unión cósmica de universalidad natural y trascendental tanto que, por una especie de magia, espíritu y materia conviven sin sobreponerse, es más se potencian mutuamente. Es, justamente, la espontaneidad espumante y llena de espesor que conquista el espíritu, el corazón y los sentidos de quien observa y al fin decreta el éxito de las obras de Luigi Perrella en las numerosas muestras que se han hecho siguiendo un recorrido expositivo que va de Trieste a Paris, Udine, Milán y Florencia, de Bari a Estanbul

ficha coleccion razonada

Son ya numerosas las colecciones importantes en las cuales están presentes las obras de Luigi Perrella; mencionaremos en esta ficha algunas de ellas que indican cómo y en qué medida el artista llama la atención de aquellos que - por costumbre, confianza y por sus elevados valores artísticos y culturales - saben comprender la peculiaridad creativa en su expresión original y verdadera.
En primer lugar, la colección de Carmine Benincasa, crítico y profundo conocedor del arte pictórico, que ha convertido esta pasión suya en una profesión. Actualmente es docente de Historia de la Crítica del Arte Pictórico en la Facultad de Arquitectura de la Universidad “La sapienza” de Roma; ya docente de Arte en la Universidad de Florencia; miembro del Consejo Superior del Ministerio de Bienes Culturales y Ambientales; crítico de arte en el periódico Corriere della sera; coeditor y director artístico de la revista “Cahiers d’art”; redactor, director y responsable a cargo de la colección de obras de arte pictórico editada por Seat en el año 1988 en la limitada tirada de 3000 ejemplares; Comisario en la Bienal de Venecia; autor además de numerosas investigaciones y publicaciones dedicadas al arte pictórico del 1500 (en particular modo el Contrarenacimiento y el Manierismo) y al arte pictórico del sigloXX y así mismo de monografias sobre los principales intérpretes del arte contemporáneo. Y es justamente Carmine Benincasa el primero en creer en el color y en el signo de Luigi Perrella, el primero en individuar las peculiaridades artísticas, en canonizar la pintura y en estimarla tanto como para querer incluir algunas obras suyas entre aquellas que forman parte de su colección privada y que incluye algunas de las firmas de los exponentes más significativos del arte moderno y contemporaneo, como por ejemplo, para citar a algunos, Rubens, Kandinskij, Monet, De Chirico, Matisse, Morandi, Cézanne, Balla, Masson, Guttuso, Schifano.
Posee singular perstigio, entre críticos del arte pictórico y exponentes de la cultura italiana de la cual ya forman parte un o más obras de Luigi Perrella, la colección de Etta Carignani di Novoli, que cuenta, entre otras, con obras de Carnovali (il Piccio) y de Cronach il Vecchio, de la escuela veneta y toscana, con obras de De Chirico y Guttuso. Maria Enrichetta Melzi Carignani, además de conocedora del arte pictórico, es un personaje de primer plano en el campo social, cultural e industrial, nacional e internacional. Sería realmente muy larga la decripción de los cargos que ocupa, nos limitaremos por lo tanto a recordar que es copropietaria del imponente “Grupo Weissenfels”, leader en el mundo en distintos sectores industriales. Consejera de Administración de la Organización Tipográfica Editorial (su familia es además el mayor accionista de los cotidianos “Il Piccolo” y “Il MessaggeroVeneto”), Gran Oficial del Orden al Mérito de la República Italiana, Presidenta Nacional de la A.I.D.D.A. (Asociación Empresarias y Mujeres Dirigentes de Empresas). Vicepresidenta Mundial de F.C.E.M. (Femmes Chefs d’Entreprises Mondiales, con 33.000 empresarias en todo el mundo), Cónsul Honoraria de Francia en Trieste.


artitalia s.r.l
novembre 1998